Vaya tontería, y que bobada, no es para tanto, no es esencial ni vital. Si lo importante desde lo global a particular, ni todo lo que hay en medio depende ni tiene que ver con todo esto.
Aún así, me ha hecho tan feliz, y tan disfrutón, como me hacía falta sentir y dejarme embargar, para destensar el arco y vivir en un hola qué tal, intrascente conectado con lo impermanente. Que lo proyecto como una borrachera abstemia, una exaltación de la amistad de media tarde de viernes loko, una calada que afloja la mandíbula, el ceño y la risa, sin humo ni grifa.
Pero me lleva hasta la emoción, por futbolero, español, adolescente eterno, apasionado de ojos abiertos desde el pecho hasta el beso, y enamorado de la vida hasta la intensidad no perdida desde mi adolescente interior eterno.
Soy campeón del mundo mundial, y así te juro que lo siento, mi media sonrisa me delata. Y tú y mi mirada contigo me hace verte y sentirte como una campeona del mundo, por serlo y lo sabe hasta tu cielo, por lo que vives, lo que regateas, defiendes, te propones y combinas, despejas, rematas y en equipo y familia participas.
Y tu compañero, amigo, humano, hermano o no, paisano o no, conocido o no, por lo mismo que a ella te miro escuchando la eterna y sencilla rima de “caaampeooness del muuuundo” con tantos bis como decidas rey.
Gracias fútbol, gracias vida y gracias a Dios por lo vivido. Y solo una diferencia con ellos, Dios no es español, básicamente porque eso es puro ego, nosotros españoles y afiliados somos de Dios y ya.
Emiliojo
No hay comentarios:
Publicar un comentario