Un mundo sumergido de tu mente en marea baja, un orilla larga que es un presente, una parte de ti que no siempre aparece, ni siquiera deja verse.
Donde el cuerpo florece y se humedece, sin intención, solo existe el ser ausente, un ser limpio de juicio, etiquetas, y de culpa inocente.
Ese eres tú, mírate, obsérvate, no pienses, sigue soñando y escucha que te dice, saborea su dulzura, caramelo anticipado de lo que será la muerte.
Un flotar sin cuerpo, parto en primera persona, un dejarte llevar y soltar, donde lo que sientes es subconsciente, droga natural, sentir sin ti soñándote.
Una maravilla, diaria que cuando no hay prisa, obligación, control, obsesión, ansiedad ni estrés, pellizco de gracia, alegría, sin más que tu ser silente de ruido y física, mundo cuántico y místico de un soplido húmedo de metafísica y alma en esencia, esa es tu real consciencia.
Esto, está escrito ahí, me salí a consciencia un segundo sin corrector ni supervisión del personaje, y me vuelvo a él porque siendo así se está muy bien, libre, volátil, etéreo con faltas de ortografía y media luz de consciencia. Volveré si me despierto, y leeré lo que en esencia y momento siento, y aprovecharé para poner los acentos…
Emiliojo
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