Se apaga en la oscuridad, para que mis ojos de gato, a caminar sin luz aprendan. Se muestra como si de mesilla de noche fuera, para sostenerme en mis miedos y vulnerabilidad, es duermevela.
Me sorprende con presentes, que le llegan al que en él confían, aunque mi comprender en ese instante no comprenda. Ese no saber por o para qué, sin dudas se queda cuando en mi presencia, la necesidad no conocida por fin despierta.
Me siento acompañado, en lo bueno y en lo malo, bendecido, y por su espíritu santo inspirado.
Emiliojo
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