viernes, 19 de diciembre de 2025

Poesía urbana

Estando de men at work. El miércoles en Sevilla llovía a mares, y me fui en tren pa no sufrir. Y llegado mi cuerpo y mi presencia, aún lloviendo y yo viendo la que caía. Como persona mayor y cabezón, me digo no me cojo taxi que el hotel está ahí al lado. Y allá fuí como un comando equivocado, maleta, mochila y no paraguas.
No estaba lejos el hotel, no, 12 minutos decía el Google Maps, pero de agua no hablaba el ioputa. Y tres semáforos de avenida tampoco lo mencionaba.
Empapado y aún convencido, veía el hotel desde el otro lado del semáforo, la mochila empapada, la maleta era un bizcocho borracho gigante, y yo una magdalena de paso de Cristo con plan de agua por tormenta en campana.
Pero se abrió el cielo, y no de nubes negras, una señora se me puso al lado y me dijo con dulzura, en mi paraguas cabemos los dos…
Y te garantizo que no, pero solo su intención, y su presencia de ojos abiertos, pendiente de lo que acontecía a su alrededor en vez de lo de su interior, me enamoró.
Se lo agradecí, de palabra y lenguaje no verbal, con la mirada de ternura que me muestro en la primera hora de la mañana en el espejo del baño, con un te quiero implícito, validando su corazón eterno.
Y como una poesía urbana en tránsito, se puso en verde y seguimos nuestros caminos por separado, pero de igual destino.

Emiliojo

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