Entradas y salidas; pensamientos, miedos, inseguridades, cansancio y hartazgo, ida y vuelta enriquecedora, de respiraciones, Jesús en mantra y navegación en mi tormenta de viento en contra.
Paz y encuentro, lágrimas espontáneas, metacognición, y descentramiento.
Hay un tiempo para todo, de la misma manera que adapto mi cuerpo al viento de levante, adapto mi mente al viento de poniente.
Uno de los vuestros, comunidad que medita con las manos vacías.
Emiliojo
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